El Árbol de Navidad

Historias del Árbol de Navidad

    El árbol de Navidad, compañero inseparable de los hogares, también tiene numerosas leyendas e historias tradicionales asociadas a él. Algunas forman parte del acervo de cuentos que se han ido transmitiendo de generación en generación, ya instalados en nuestra cultura popular; otras, en cambio, tienen como protagonista a algún personaje real.

   La primera que os contamos hoy se remonta a un año indefinido en la Edad Media, concretamente entre los siglos VII y VIII después de Cristo. Nos narra la historia de San Bonifacio, uno de los mártires procedentes de tierras inglesas, que cierto día regresaba de su predicación habitual cuando vio cómo un par de hombres estaban a  punto de cortar un enorme roble. Sin saber por qué, el santo decidió impedírselo. Consiguió convencerles para que lo dejaran en su sitio, y en ese momento se dio cuenta de que un árbol más joven había surgido a su lado. Se lo llevo a su hogar, persuadido de que se trataba de un regalo del Cielo, y según se cuenta aquél fue el primer árbol de Navidad.

   Otra leyenda nos habla de un leñador, de nombre desconocido, que encontró a un pequeño niño hambriento en el camino mientras regresaba a su cabaña. Se lo llevó consigo, le alimentó y le dio un lecho donde dormir esa noche. A la mañana siguiente, se encontró con que el niño se había marchado, pero en el exterior había surgido un hermoso y reluciente árbol. El pequeño no era otra cosa que Cristo disfrazado, y el árbol su regalo. El leñador lo engalanó y lo convirtió en su homenaje a la Navidad.

   Por último, hay una curiosa historia que nos habla del origen de las luces del árbol de Navidad… y que tiene como protagonista nada menos que a Lutero. Éste se encontraba de vuelta a casa cierto día, al atardecer, cuando se sorprendió por la belleza que mostraban las estrellas incipientes en el horizonte, destacando por encima de las colinas verdes. Decidió que trasladaría la hermosa estampa a su propio hogar, y por ello decoró con velas un árbol y lo introdujo en su salón.

   Para conocer el origen del árbol de Navidad debemos remontarnos a la Edad Media, como de costumbre.  A una época muy temprana: nada menos que el siglo VIII. El protagonista de nuestra historia es un misionero que tiempo después sería conocido en la Iglesia como San Bonifacio. Se encontraba paseando por el bosque cuando se encontró con un grupo de paganos, a punto  de talar un árbol de gran tamaño para realizar un sacrificio humano. Se acercó a ellos y les detuvo, mostrándoles el motivo: había divisado que bajo el tronco creía un pequeño retoño de abeto. Les pidió que indultaran a éste y le dejaran llevárselo consigo. Los paganos cedieron, y San Bonifacio plantó el joven árbol en su hogar, donde creció y le acompañó durante toda la Navidad.

   Tiempo después, en 1539, la catedral de Estrasburgo decidió rendir homenaje a San Bonifacio. Para ello plantaron un abeto en su patio, durante la Navidad, y lo adornaron con alegres motivos. Otras iglesias de la región decidieron imitar el gesto. Pronto la idea se extendió, y ya para el siglo XVII se había convertido en una auténtica tradición, adoptada por la mayoría de los hogares cristianos.

   A continuación os dejamos nuestro fondo de escritorio del Árbol de Navidad para este año. ¡Disfrutadlo!

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