El Roscón de Reyes

Roscón de Reyes

Hoy os presentamos el Roscón de Reyes: su historia y cómo preparalo, aprovechando que queda poco para que nos visiten Sus Majestades Los Reyes Magos de Oriente.

Historia

  El roscón de Reyes es un tipo de bollo de masa fina con forma de anillo, más o menos redondeado o alargado, y decorado con trocitos de frutas confitadas o escarchadas de colores variados, el consumo de este producto se localiza al final de la Navidad en la celebración del día de la Adoración de los Magos de Oriente, cuando tradicionalmente se realizan los intercambios de regalos entre los integrantes de nuestras familias; con estos antecedentes y la inevitable ilusión o al menos curiosidad por la sorpresa de los regalos, el desayuno parece ser el momento más idóneo para esta reunión familiar y disfrutar con el estético, delicioso y nutritivo roscón de Reyes, aunque la hora de la merienda tampoco es mal momento para continuar con su degustación, incluso se puede pensar en adelantar ese momento, de la primera prueba, por motivos de impaciencia o por otras causas en ocasiones no muy bien definidas, y sí es posible proceder a su consumo en una improvisada reunión con agradable compañía.

   El origen de nuestros actuales roscones de Reyes se deriva de los pasteles redondos y circulares que eran ofrecidos al dios Jano (dios de las puertas) por los romanos, es la misma costumbre pero cristianizada, tan popular era esta costumbre en el antiguo Imperio Romano que al dios Jano también le llamaban “dios de los pasteles”; entre nosotros la tradición indica que el roscón contenga algún tipo de “sorpresa”.

Receta

  Ingredientes
  1 kilogramo de harina, 250 gramos de azúcar, 200 gramos de mantequilla, 25 gramos de levadura, 2 o tres huevos, ½ litro de leche, ralladura de limón o naranja, sal, un poco de agua, almendras y frutas para adornar, es la proporción adecuada para una buena elaboración.

  Preparación
  Primero se tamizará con un cedazo de repostería (una especie de colador para la harina). El amasado de la mezcla debe ser continuo, aplastando la mezcla sobre una superficie dura (mármol, por ejemplo). Al principio se quedarán pegadas las manos, y es entonces cuando, poco a poco, se deberá ir añadiendo más harina hasta que la masa se despegue con facilidad.

  A partir de ese momento, los movimientos deben hacerse con más energía. Posteriormente, se depositará la masa en un recipiente lo suficientemente grande. Se tapará con un paño y se dejará reposar durante tres horas en un lugar templado para que fermente. Formar el rosco y dejarlo reposar para que aumente de volumen.

  Adornos
  Primero se unta con huevo batido y se espolvorea con azúcar gruesa, poniendo las frutas escarchadas, sin olvidar introducir el haba y la sorpresa.

  Horno
  Meter el bollo en el horno a una temperatura de entre 170 y 180 grados durante 30 ó 40 minutos. Así quedará cocido y listo para comer, con su característico olor acaramelado.

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